viernes, 23 de marzo de 2012

Los funcionarios de la boca.


El auge de la cocina francesa


Chef Rene Loyo Cárdenas


Introducción
La cocina francesa es la más reconocida a nivel internacional por la diversidad en la presentación, por sus platos refinados, por la variedad de sus salsas, por la abundancia de sus vinos y por su gran capacidad para apropiarse y asimilar de las más disparejas gastronomías en el mundo.

La influencia de la comida franca es tan grande que las demás cocinas a nivel internacional han incorporado el lenguaje culinario francés como decir chef, restaurant, gourmet e incluso cuisine. El argot cotidiano de la cocina en cualquier parte del mundo, se reconoce el prestigio de un buen cocinero, si este ha pasado por alguna escuela francesa, ha tenido un maestro francés, o si bien ha trabajado en un restaurant francés.

En distintas épocas de la historia los cocineros franceses han destacado por el rigor académico en la que someten sus recetas, el atrevimiento para experimentar y la facilidad con la que incorporan nuevos productos alimenticios a sus dietas.

Un lema de los franceses es “comer, comer y comer, pero no engordar”, por ello se dice que la comida es un asunto cultural y sumamente serio. Actualmente la cocina francesa se encuentra en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, desde el 16 de noviembre de 2010.

Para entender el auge de la cocina francesa y su influencia en el resto del mundo, es importante analizar algunos periodos históricos como son:

Edad Moderna.
Este periodo histórico también llamado Renacimiento, se inició después de la caída de Constantinopla (1453) y termino con la Revolución Francesa (1789). Este fue un suceso de grandes repercusiones y cambios decisivos en la historia de la humanidad.

Desde el punto de vista gastronómico, Europa tuvo un despertar a una cocina de lujo. El arte de comer se convirtió en una obra maestra. Se empezaron a elaborar las finas salsas blancas y oscuras, hechas a base de mantequilla, se modero, el uso de las especies, se hicieron una gran variedad de ragóuts (estofados) y había hasta 60 maneras de preparar los huevos. El uso de la mantelería comenzó a ser general y se empezaron a utilizar las servilletas y el tenedor.

En todo este cambio hubo un factor decisivo: el descubrimiento de América, con el consecuente intercambio de productos alimenticios entre el nuevo y el viejo continente aunque fue más tarde que España empezó a introducir al uso común lo que iba descubriendo.

Por otra parte, la riqueza mineral de América sirvió para embellecer las mesas europeas sobre todo en España, donde se veían extraordinarias piezas de oro y plata, que causaban admiración entre otros países europeos.

El primer monarca francés Francisco I, fundó el Colegio de Francia, fue el primer Rey europeo que comió guajolote procedente de México, inventó 60 maneras de comer huevo, nueve ragóuts, 31 salsas y 21 potajes y en su reinado se inventaron las famosas bisques, que son sopas que figuran en la cocina clásica francesa.

El matrimonio de su sucesor Enrique II con Catalina de Médicis, fue otro impulso para fomentar en Francia las artes y el placer de la mesa con buenas maneras.

En 1642, existe un reglamento que recomienda a los cadetes jóvenes que van a comer a casa de un archiduque lo siguiente:

“Presentar saludos a su alteza con traje limpio y no
Llegar medio borrachos, no beber después de cada
bocado, pues así es muy fácil embriagarse demasiado
pronto, no tirar los huesos debajo de la mesa;
no sorber el vino de los vasos demasiado
bestialmente, hasta el punto de caerse de su asiento”


Enrique III, hijo de Catalina de Medecis, quiso implantar el uso del tenedor y mejorar el refinamiento en la corte francesa, pero los gustos y la conducta amanerada del monarca no permitieron que esto se lograra.

Con la subida al trono de su hijo, Luis XIII, se inicia el auge de la gastronomía en Francia, debido en gran parte al gusto de los monarcas por la preparación de buenos platillos y el placer de disfrutarlos en sus comidas; esto atrajo también personajes y cortesanos, quienes hicieron grandes aportaciones en materia culinaria.

Luis XIII era de buen apetito y tenía afición por la cocina. Se dice que era experto en preparar huevos.

Los matrimonios realizados entre monarcas europeos con reinas de otras nacionalidades favorecieron el intercambio de culturas y costumbres, entre ellas la gastronomía. En el caso de Luis XIII y Luis XIV, casados con mujeres española, hubo influencia de la cocina hispánica en la comida francesa. La reina Ana introdujo en la corte de Francia el chocolate llevado de América.

La seriedad con la que los franceses presentan la comida los ha llevado hasta el extremo incluso de quitarse la vida, si en la presentación de un evento, o banquete, se ve alterado por alguna circunstancia, la comida programada, no resulta conforme lo planeado.

Sin duda el caso más representativo de esto se presenta en el año de 1671, siendo Vatel, contralor general del príncipe de Caridé, en el Castillo de Chantilly. Vatel organizaba en su totalidad los eventos que tenía el príncipe, compras, preparación de alimentos y bebidas, montaje de mesas, arreglo de habitaciones para los huéspedes y decoración de jardines. El príncipe invitó al rey a hospedarse en Chantilly, por lo que Vatel trabajó arduamente esmerándose para que la estadía del monarca y sus numerosos acompañantes fuera todo un éxito.

A pesar de las muchas previsiones, Vatel notó que la comida del primer día había faltado asado en una mesa y comunicó a su señor su aflicción. Este le respondió animándole y diciéndole que todo estaba maravillosamente bien y el asado exquisito. El día siguiente que, era viernes, Vatel había encargado con anticipación a Paris y a los puertos, pescado suficiente y de gran calidad, ya que quería lucirse con este platillo para la vigilia, preocupado por la demora y cansado por días y noches de intenso trabajo, pensó que un par de cestos de pescado que traía un chiquillo, era todo lo que habían podido conseguir. Despertó a su ayudante comunicándole su angustia y expresando que era algo que no podía soportar, pues su nombre quedaría deshonrado para siempre. Cuando llegó todo el pescado fueron a buscarlo a su dormitorio y lo encontraron muerto: se había suicidado con su espada. Fue un gran contratiempo para el príncipe, quien le comunicó al rey; sin embargo, la fiesta continuó. Su ayudante, el administrador Gourville, se hizo cargo de la situación y el pescado se sirvió a tiempo y con la calidad esperada.

Luis XIV
Luis XIV, conocido como el Rey Sol, o por la frase que dice “El Estado soy yo”, se conoce como el reinado más largo de Europa, lo que permite dejar una profunda influencia tanto para los franceses como para los países circunvecinos. Durante su administración le permitió de rodearse de destacados genios y mostró siempre su pasión por la música, el ballet, la pintura y por consecuencia la buena mesa, y su gran apetito, pone de moda el servicio a la francesa que se refiere que todos los platillos se ponen al mismo tiempo y se lleva a cabo un ceremonial inaudito.

En esta época se publica Le cuisinier français, que estructura las recetas y propone un modelo francés, por esta razón se considera que el monarca es quien confiere a la gastronomía una supremacía nacional. En esta época se pone de moda el arte de la conversación, no sólo se disfruta comiendo, sino también hablando de lo que se come, una costumbre que sorprende a los extranjeros.

La cocina cortesana, en esta época, experimentó un gran cambio, se refinó y el lujo se introdujo transformándola en muy fastuosa. Los banquetes, eran una puesta en escena teatral, donde la decoración del salón, de la mesa, del menaje, el ritmo y la salida de platos, la música, y otras distracciones, era tan importante como los platos cocinados. Toda esta envergadura del banquete se puso en manos de un maestro de ceremonias, él se encargaba de escoger el personal de la cocina y de sala; llevaba las cuentas, escogía los menús y comparaba los ingredientes; organizaba la puesta en escena de la fiesta al mínimo detalle.

La cocina de la corte francesa, la de Versailles, marcó la pauta de todas las otras cocinas reales europeas. Es un momento donde hay muchos cambios y aparece un nuevo ritual. Se valora la pulcritud y la manera de comer, masticar era un signo soez. Se pusieron de moda los platos cremosos, las mousses y los purés, el lema era "comer sin parar la conversación". En los banquetes empiezan aparecer los primeros ingredientes procedentes de América, como el pavo, que tuvo en seguida una gran aceptación en las cocinas aristocráticas y está presente en muchos menús reales del XVII, otro recién incorporado fue la piña, Luís XIV, las hacia crecer en sus invernaderos y las apreciaba por su delicado olor.

En los banquetes, los comensales se distribuían uniformemente a cada lado de la mesa, en la época medieval, lo más frecuente era las mesas en forma de U, y solo se sentaban en lado exterior, por el interior entraban los sirvientes y dejaban la comida. Ahora hay un cambio, los platos y bandejas con manjares se distribuyen por toda la mesa, formando una decoración simétrica, precisa y muy estudiada, los platos principales eran situados en el centro de la mesa cerca de la persona más importante. Normalmente un banquete se distribuya en tres servicios, cada uno con una salida de 21 platos diferentes, o sea que un banquete podía llegar a 63 platos. Cada servicio se retiraba por completo y no estaban más de 20-30 minutos en la mesa, así se aseguraba que estuvieran calientes.

El tenedor se incorporó en esta época, fue en la corte de Luís XIV, hasta entonces sólo lo utilizaban los catalanes, venecianos y lombardos. A medida que el ceremonial se fue complicando, el tenedor se consideró un elemento de distinción, a partir de 1670, es considerado como muy pasado de moda a quien no lo utilizaba.

Otras nuevas tendencias entraron también en la cocina, es menos especiada y menos dulce, los platos ya no se acaban con azúcar y canela, tal como era habitual en la época anterior. Asimismo, a finales del XVII, apareció el consumo de la pasta, las verduras formaran parte de los menús regios, guisantes, coliflor y espárragos entran en los banquetes.

Hasta este siglo las recetas eran importantes y valoradas por su manera de cocinarlas y condimentarlas, ahora entra un nuevo sentido, se valora el gusto de los ingredientes. En 1654 Nicolás Bonnefons, escribió, la sopa de col a de tener gusto a col, y la sopa de nabos, a nabos y eso que digo tiene que ser aplicado a todo aquello que se come. Hizo un catálogo muy interesante sobre de los productos del campo y de los mercados, los clasificó según las estaciones, por ejemplo entre agosto y en septiembre encontramos 74 tipos de peras y detalla con precisión su forma, color, sabor, las hay dulces, ásperas, duras y acuosas. Esta famosa frase, también la dejo escrita el gran cocinero François Pierre de la Varenne (1618 -1678), en su libro Cuisinier françois, 1651 nos dice Cuando tomo una sopa de col, quiero que tenga gusto de col. Fue el cocinero que modernizo la cocina, la salsa bechamel, deriva de la salsa crema de este cocinero. El siglo 17 es que está marcado por la aparición de las salsas, como un elemento propio, en la época medieval, había grandes salsas, pero eran preparaciones concretas, como la salsa de pavo real, la salsa verde. En el siglo 17 se teorizan y marcan las bases de las grandes salsas, como elaboraciones base de muchos platos, aparecen también los coulis y los fondos de cocción, que se empezaran a ligar con un roux y darán lugar a las salsas derivadas del siglo XVIII y que el cocinero Carême teorizará en el XIX, ordenará y clasificará.

Otros cocineros de esta época son Pierre de Lune, escribió en 1656 Le Cuisinier y en 1668 Le nouveau et parfait cuisinier y François Massialot (1660-1733) cocinero rival y crítico de la obra de la Varenne, dirigió las cocinas del duque de Chartres y del marqués de Louvois entre otros y escribió en 1691 Le Cuisinier Royal et Bourgeois; en 1692 Nouvelle Instruction pour les Confitures les Liqueurs et Fruits y varias obras más en el siguiente siglo.

Los funcionarios de boca
Los franceses consideraban que Dios le había concedido a su Rey Luis XIV un salvaje apetito y por lo tanto la cocina debe ser rica, suntuosa y complicada y esta es la función que deben desarrollar los cocineros, los chef a los que gustosos les llamaron los funcionarios de bocas para poder preparar la comida al soberano.

Para el desayuno, el rey toma simplemente una taza de caldo de invierno, y en verano, con zumo de frutas. El funcionario de la boca se entrevista con el rey y le propone diversos platillos. El rey elige lo que le agrada y no está obligado a comer todo.

La comida se divide en dos: el pequeño cubierto y el gran cubierto. El pequeño cubierto se realiza a las 13 horas, el rey entra a la sala, se instala de cara a las ventanas con los cortesanos parados alrededor de la mesa, Para el gran cubierto, el ceremonial es diferente. El rey cena en público y con su cercana familia. Cabeza desnuda, el soberano se sienta solo a la mesa, la espalda vuelta a la chimenea. A la derecha y a la izquierda tiene a sus hijos. A las 22 horas el ujier anuncia “Señores la carne del rey”, y con ellos se inaugura la comida.

Con la esperanza de ser recibidos, un mar de cortesanos se presiona en arco de círculo alrededor de la mesa real. Los familiares, los duques y las duquesas que gozan del privilegio del taburete, colocados detrás del rey y más atrás los señores. Delante del rey, se encuentran una bandeja, la nave de oro grabada ofrece las especias, la pimienta y el vinagre así como los cubiertos, Luis XIV prueba sus carnes con sus cubiertos, los maneja con gran destreza. Después de tener cuidado en la detección de posible traza de veneno, el primer servicio podrá ser depositado y, los principales funcionarios se sientan detrás de Luis XIV: el capitán de guardias, el primer amo de hotel, el primer médico, etc.

Tras cada servicio, un criado aporta una toalla mojada al rey, de tan manera que éste tiene siempre las manos limpias. Si el soberano desea que lo vuelvan a servir, llama, llega entonces el échanson que se inclina delante del rey y toma un platillo de oro surtido de un vidrio cubierto y de dos garrafas, una de agua y una de vino.

Acompañado del jefe de échansonnerie-bo así como de la ayuda del cubilete, el hombre se acerca a la mesa hace su reverencia y presenta el vidrio y las garrafas al soberano que se sirve solo.

Luis XIV, tiene un gusto para las frutas y hortalizas, puede probar toda clase de verduras. Se ve entonces aparecer ante la Corte de la Francia las coliflores, las patatas, las espinacas, las judías. La comida se termina a menudo con frutas que Luis XIV prefiere a las reposterías.

El gran cubierto dura de tres a cuatro horas. Terminada la comida del rey, reanudará un cotejo en final según mediodía después de la caza. Estos cotejos tienen a menudo lugar en los jardines de versalles. Se presentan los platos fríos: carnes heladas, paté, frutas y reposterías presentadas en forma de pirámides decoradas de flores. El cotejo precede generalmente un espectáculo seguido del cenado que tiene lugar entre las 20 y 22 horas y que contrariamente al almuerzo, tiene lugar en presencia de la familia real.

En el salón de la abundancia se elaboran tres aparadores y se encuentran las bebidas calientes como el café el té o también el chocolate así como refrescos, licores, sorbetes y aguas frutas. En torno al salón Venus, está dispuesto sobre varias mesas un maravilloso cotejo compuesto de pastas de frutas y mermeladas seca siempre en forma de pirámide, todo ello es un decorado floral.

Luis XV.
El Rey Luis XIV, cuando se encontraba muy enfermo de gangrena, mandó a llamar a su nieto Luis, y le dijo “Hijo mío, vas a ser un gran rey. No limites mis gustos por construcciones y guerras. Al contrario, trata de tener la paz con tus vecinos. Vuelve a Dios lo que le pertenece, reconócele las obligaciones bajo las que te encuentras, haz que tus súbditos lo honren. Sigue siempre buenos consejos. Trata de solventar el sufrimiento de tu pueblo, que me aflige no poder solucionar”, de esta manera es coronado Luis XV como el nuevo rey.

El nuevo rey era muy querido por su pueblo cuando subió al poder, pero pronto se dieron cuenta del despilfarro en exceso por lo que la autoridad del mismo comenzó a mermar.

Luis XVI.
Desde 1751, el grupo de intelectuales: filósofos, politólogos, científicos y economistas, que se hacían nombrar como los filósofos o la ilustración, ejercen una fuerte influencia en la sociedad y con ello contribuyen a minar y a cuestionar el derecho divino de los reyes, lo que llevaría al proceso contra Luis XVI.

El pensamiento vigente era la ilustración, cuyos tres ejes principales eran la razón, la igualdad y la libertad, estas mismas ideas habían servido de impulso a la rebelión de las trece colonias norteamericanas para la independencia de Inglaterra y de cualquier país europeo, y con ello se fortalece el movimiento que dará cuenta a la revolución francesa.

Existen varios elementos que facilitan la llegada de la revolución francesa y entre los que se pueden destacar es: la existencia de un régimen monárquico con una rigidez para gobernar el gran descontento de las clases populares, y sobre todo las nuevas ideas de la ilustración, que hablaban del valor de la democracia, la creación de un nuevo Estado, la separación de poderes, son las ideas que cobran fuerza para el desplome del antiguo régimen y con ello varias de sus instituciones.

La población en general mostraba resentimiento hacia los privilegios de los nobles y del alto clero que mantenían su dominio sobre la vida pública.

En Francia siempre ha habido mentes brillantes de artistas e intelectuales, por lo que las relaciones sociales en las altas esferas tuvieron gran esplendor: se atendía magníficamente a los invitados con una excelente comida y sus conversaciones eran agradables e ingeniosas.

El siglo XVIII en Francia realizó el ideal de la vida mundana; por eso decía Talleyrand: “Quien no vivió antes de 1789, no conoce las dulzuras del vivir”.

Un personaje de la gastronomía francesa del siglo XVIII, fue el duque de Richelieu, considerado como uno de los grandes gastrónomos; el logró introducir en la corte los vinos de Burdeos, cuando convenció a Luis XV de que probara el Chateau laffite; el rey lo bebió por el gran prestigio que Richelieu tenía como gastrónomo y cuentan que lo declaron: “pasable”, quedando aceptado por toda la corte. También se atribuye a este personaje la invención de la salsa mayonesa, como recuerdo de la conquista de Mahón, en Menorca, la llamó salsa mahoinaise, derivando más tarde el nombre a mayonaise.

Todo este esplendor descrito, es una parte de esta época, porque también es una época marcada por la escasez de alimentos y la peste asoló varias veces Europa. Hubo malas cosechas, a veces demasiado seguidas, que hicieron que la población muriera de hambre. El abandono del campo para buscar algo que comer, también hizo que las ciudades se llenaran de capas sociales muy pobres, que vagaban pro sus calles. Las revueltas internas y las guerras entre naciones, con la consecuente destrucción del campo, al grito de "tierra quemada", hicieron desaparecer los recursos alimenticios más elementales, como los cereales, alimento básico, sin trigo, hay hambre y esto contrastaba con la fastuosa vida de los reyes y nobles.

Libertad, igualdad y gastronomía en la Francia
Antes de la caída de la monarquía, las comidas elegantes eran en el palacio y en compañía del rey. La gran mayoría comía en sus casas y/ o en su caso sórdidas fondas de paso en las que se compartía con extraños personajes y mediocres buffet.

A partir de 1760, se registra en parís el desarrollo por el gusto por los caldos y sopas saludables en los llamados restaurants que se debe traducir reconstituyentes.
La revolución permitió la puesta en marcha de cientos de restaurants ya que se tenían una gran cantidad de jefes de cocina (chef), desempleados de las cocinas de la aristocracia y a un excedente de botellas de vino que robadas eran vendidas a buen precio por los nobles en su huida.

La escasez de alimentos y el clima de terror de la época inducía a denuncias y persecuciones a los dueños de estos establecimientos, así tenemos registrado que Jean-François Véry, fue encarcelado porque tenía un rótulo a la entrada de su establecimiento que decía en español “Damos la bienvenida a las personas de la mejor condición” , una idea que por la época se consideraba como antidemocrática. Otro propietario, Gabriel Doyen, que trabajó como jefe de cocina de María Antonieta, terminó en la guillotina ya que consideraban que su presencia era sumamente aristocrática.

Con la revolución francesa todo el montaje de la comida va tener un cambio sumamente cuantitativo y cualitativo, ya que deja de ser patrimonio del rey y ahora pasa a la calle. Antonio Montecinos escribe: “… en 1765 abre sus puertas en la calle Des pouiles, de Paris, el cual a diferencia de los figones, posadas o tabernas, solo admite a gente que vaya a comer, y como enseña presenta una parodia, escrita en latín quizás en serio del evangelio Venite ad me omnes qui stomacho laboratis ego restaurabo vos… ´Venid a mí, hombre de estomago cansado y yo os restaurare´. De este restaurabo proviene la palabra restaurant. El propietario Boulanger, la palabra restaurante tuvo éxito y el diccionario de Trevoux ya en 1771, definía la palabra restaurateur diciendo, “los restauranteurs” son aquellos que poseen el arte de hacer los verdaderos caldos resturadores y el derecho de vender toda clase de cremas, potajes de arroz, huevos frescos, macarrones, volatería, confituras, compota y otros platos salutíferos y delicados”

A partir de la revolución francesa la cocina francesa adquiere carta de naturaleza en París y universalidad en el resto del mundo. Brillat-Savarin escribe, “que el descubrimiento de un plato nuevo tiene mayor utilidad para la humanidad, que el de una nueva estrella”.

Beauvilliers, cocinero, montó su restaurante, y fue considerado durante más de 15 años como el principal restaurador, fue el primero que tuvo una sala elegante, camareros bien vestidos, una bodega bien cuidada y una cocina superior, publicó LÁrt du cuisinier.

Meot, cocinero del Duque de Orlens, Chez Doyen, en los Campos Elíseos, hizo posible que la cocina francesa adquiera carácter universal ya que la derrota napoleónica facilita que gente de distintas partes del mundo conozcan la comida francesa y como tal es apreciada y reconocida.

París se convierte en la capital del mundo gastronómico, a principios de 1810, se contaban más de dos mil restaurantes de todas las clases y de todos los precios.
Grimod, a la muerte de su padre, ocupa el comedor del palacete Campos Elíseos, por lo que pronto se da cuenta que la sociedad francesa no se recuperará nunca del trauma de la revolución, por lo que se propone a enseñar a comer a las generaciones de nuevos ricos, y para ello se plantea una nueva gastronomía rica, sabrosa, sencilla y delicada y publica Almanach des Gourmands que se publica anualmente con muy buen éxito.

Brillat-Savarin en 1826, publica su libro fisiología del gusto. Algunos lo consideran como la “Ilíada” o la “divina comedia” de los cuales todo el mundo habla pero muy pocos leen.

Fisiología del gusto o meditaciones de gastronomía trascendente, adquiere un éxito extraordinario e inaugura una nueva forma de abordar la cocina. En el prologo establece 20 puntos que es el encanto de la gente de la época, como:

1. El universo sólo existe por la vida y todo lo que vive se nutre
2. El destino de las naciones depende del modo en que se nutren
3. Dime que comes y te diré lo que eres
4. El descubrimiento de un nuevo plato hace más beneficio del género humano, que el descubrimiento de una estrella

Brillat Savarin es el primer escritor de gastronomía que considera la cocina como parte de las bellas artes y decía “que un escritor podía ocuparse del arte gastronómico de la simple culinaria incluso, sin perder ni su autoridad, ni su impecable calidad académica” .

Brillat Savarin muere sin conocer el éxito de su libro y cuyo contenido sigue vigente en la actualidad.



Bibliografía:
Introducción a la gastronomía. Edit. Limusa, Noriega. Editores pag. 86
Libertad, Fraternidad y Gastronomía. Bonn Appetit
La revolución francesa y gastronómica. Antonio Montecinos. 2008
Restaurantes y Revolución Francesa. André Bonnaure. 28 de julio 2002
Antonin Caréme: el cocinero de los reyes y el rey de los cocineros. Biografía. Manu Ruiz de Luzuriaga.
Caréme, Marie-Antoine. El gran arte de los fondos, caldos, adobos y potajes. Barcelona. Tusquets, 1980.
La gastronomía francesa y su historia. Graciela Audero. El litoral.com. Argentina.
La cocina del siglo XVII. Nuria Baguena. 12 de febrero de 2009. Internet.
Historia de la cocina. Renacimiento
Historia de la cocina. Sopa de manzana
Historia de la cocina. Las buenas maneras en la mesa medieval
¡Bon appétit! La comida francesa. Chef René Loyo Cárdenas


Imagen: Tintán en Cuba. Periódico la Jornada.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Fusión de la comida indígena y española.




La conquista

Chef René Loyo Cárdenas


Antecedentes
A partir del siglo XV, Europa vive un gran auge de la navegación en la búsqueda de descubrir nuevas rutas marítimas y comerciales. Los portugueses recorren el continente africano y los españoles emprenden hacia el océano desconocido lo que les permite llegar al continente americano.

Europa vive una expansión de su vida comercial, existe un crecimiento con el desarrollo de la imprenta, se mejora las técnicas de la minería y la metalurgia, de las armas de fuego y de la navegación.

A este apogeo tiene su contraparte en el estancamiento de las actividades agrícolas y de esta manera se explica la lucha por extender la navegación oceánica y la conquista del comercio oriental.

Europa necesitaba las especies de Asia (de Oriente), las cuales no podía cultivar y que eran utilizadas para la industria farmacéutica y para condimentar la carne.
Los Turcos presentan problemas para el libre tránsito de los productos. Portugueses y españoles, buscan afanosamente nuevas rutas a fin de competir con ciudades europeas como la italiana, en el riquísimo comercio de las especias. Los portugueses después de varios años llegan a la India en el año de 1498, con Vasco da Gama, luego de darle la vuelta a África.

Los españoles con Cristóbal Colón descubren el nuevo continente navegando hacia el oeste en busca del extremo oriente y encuentran tierras de grandes riquezas y especias y objetos de gran valor como la pimienta, el jengibre, los clavos de olor, los purgantes, el alcanfor, el azúcar, el palo de Brasil y demás.

La conquista
El 12 de octubre de 1492, Cristóbal colón, llega al nuevo continente pensando que eran las Indias, el 27 de noviembre en su diario escribe : “Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas”.

Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la india.

El 16 de diciembre de 1492, Colón escribía en su diario diciendo que los indios servían para ser mandados, trabajar y enseñarles a andar vestidos y a las costumbres europeas. Por lo tanto, se les prohibiría cantar, danzar y adorar a sus dioses. A través de la evangelización y los golpes, los “indígenas” fueron despojados de todo signo de identidad. El arzobispo Desmond Tutu se refiere a África, pero también vale para América: “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen”. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”

La caída de Tenochtitlán
Hernán Cortés manda a traer los navíos poniendo en sitio la ciudad de Tenochtitlán durante 75 días, los Aztecas pelearon hasta su exterminio, por lo que fueron derrotados y sometidos a esclavitud.

Salvador Novo escribe: “Y todo el pueblo estaba plenamente angustiado, padecía hambre, desfallecía de hambre. No bebían agua potable, agua limpia, sino que bebían agua de salitre. Muchos hombres murieron y muchos murieron de resulta de disentería. Todo lo que comían eran lagartijas, golondrinas, la envoltura de las mazorcas, la grama salitrosa. Andaban masticando semillas de colorín y andaban masticando lirios acuáticos, y relleno de construcción y cuero y piel de venado. Algunas hierbas ásperas y aun barro. Nada hay como este tormento; tremendo es estar sitiados; dominó totalmente el hambre”.

La dieta de los tenochcas queda sintetizada en el siguiente poema:

“Hemos comido palos de colorín,
Hemos masticado grama salitrosa,
Piedras de adobe, lagartijas,
Ratones, tierra en polvo, gusanos…
Comimos la carne apenas
Sobre el fuego estaba puesta.
Cuando estaba cocinada la carne
De allí la arrebataron,
En el fuego mismo la comían.
Se nos puso precio.
Precio del joven, del sacerdote,
Del niño y de la doncella.
Basta: de un pobre era el precio
Sólo dos puñados de maíz,
Sólo diez tortas de mosco;
Sólo era nuestro precio
Veinte tortas de grama de salitre”

El mestizaje se inicia.
Los españoles han triunfado, ha caído la gran Tenochtitlán y para celebrar dignamente su victoria, Cortés dispuso en Coyohuacan una comida para sus capitanes.
De acuerdo a las crónicas de Bernal Díaz del Castillo indica que de Cuba llegaron los cerdos. La manteca no era conocida por la población indígena, quienes miraban sorprendidos a ese extraño y gordo animal, que siempre dormía y que en su nahuatlismo llamaron cochi, dormir. El cerdo español recibiría su nuevo nombre mexicano de cochino, el que duerme.

Llegó también el vino por lo que carnitas en taco, con tortillas calientes y chile, da inicio a la fusión de la comida mexicana con la europea, con su siempre predominio de la cultura indígena.

Consumada la conquista, la población indígena y europea, entran en un proceso de transición, absorción e intercambio de lo que hasta entonces consideraban sus propias gastronomías.

La gastronomía indígena aporta el maíz, el chile, jitomate, frijol, pavos, cacao, quelites y demás.

Mientras que la gastronomía española aporta el arroz, el trigo, reses, ovejas, cerdos, leche, quesos, aceite, ajos, vino y vinagre entre otros.
De este encuentro de especies los resultados son abundantes:

El atole y cacao se benefician con el piloncillo y la leche.
Las tortillas al freírse; el taco adquiere mayor consistencia con la carne de cerdo, cordero y de res. El chorizo con su grasa las garnachas, las chalupas, los sopes, las tostadas, las enchiladas, los tacos y los chilaquiles.

Los tamales se volvieron más esponjosos con la manteca de cerdo. Los frijoles de olla, darán paso a los refritos a quienes la cebolla, el chile, el ajo, el queso, y la crema lo presentan como un platillo digno del paladar más exigente.

El maridaje del maíz con el queso nacen las quesadillas a las que le agregaron flor de calabaza, huitlacoche y sobre todo el epázotl.
Los peneques de papa con queso y el jitomate con chile, cebolla y ajo será una deliciosa salsa.

No podemos dejar de mencionar el arroz a la mexicana quien con su salsa de jitomate, verduras y chile lo hacen único.

La cultura indígena no deja de incorporar los nuevos elementos en su dieta en la llamada barbacoa, incorporan una oveja al Tlacaxipehualiztli, o desollamiento, el animal es metido en un lugar tan parecido al baño o temascalli con el horno de piedras calentadas, envueltas en pencas de maguey y que la termino de su cocimiento la carne será envuelta en una tortilla aderezada con una sabrosa y picosa salsa de chiles tatemados molidos en el molcáxitl.

Finalmente Salvador Novo sintetiza: “advirtamos, complacidos, que en esta larga, lenta, venturosa gestación, los cromosomas culinarios de los mexicas prevalecieron sobre los genes de los españoles. Estos acabarán comiendo chile. Exclamaran, reconocerán:

“Que el pipían es célebre
Comida,
Que al sabor dél,
Os comereís las manos”

lunes, 6 de febrero de 2012

Europa y sus prácticas en la comida (Antes del descubrimiento de América)


Europa y sus prácticas en la comida
(Antes del descubrimiento de América)


Chef René Loyo Cárdenas

Desde épocas remotas se han encontrado en Europa una diversidad de recetas de cocina que permiten plasmar la vida cotidiana en aquellas primitivas sociedades. Vale destacar las empanadas rellenas de pajarillos y poros. Uno de los cocineros más famosos de esa época es Marco Gavio Apicio, autor del libro De re coquinaria, propuso “hacer un solo sabor de miles”.

Se cocinaba de manera rudimentaria, destacando los asados, el cordero, y los cabritos. Una manera de condimentar frecuente era con pétalos de rosa, pimienta, poros y piñones. Se acostumbraba a comer todo tipo de aves como avestruces, flamencos, patos, gallinas, palomas y demás las cuales se cocían con todo y plumas.
El pan, el trigo y el vino ha sido sin duda el alimento por excelencia pero donde la cocina adquiere mayor oficio es en los monasterios, los monjes cristianos estudiaban y consideraban que lo hecho por Dios era bueno, de tal manera que la influencia de otras culturas en cuestión de comida, no opusieron resistencia para incorporarlas para su consumo.

La comida adquiere un valor esencial, para la vida en sociedad, uno de los castigos más duros que podía tener un ser humano era dejarlo comer solo.
Los estatutos de Monte Casino dicen que cada monje se le debía dar ocho huevos por la mañana y por la tarde. Eran comunes los omelettes de ocho a doce huevos por persona. Por esta razón los monjes tenían fama de glotones, bebedores y avaros.
En el libro de Dante Alighiere coloca a los glotones en el infierno, cuando habla del pecado de la gula y están cerca de los lujuriosos y los que desperdician y dilapidan. Por eso para no ir al infierno, el cocinero debía practicar las virtudes “ser de corazón humilde, benigno de alma, exuberante en misericordia, cuidadoso de sí mismo, refugio de los pobres y padre de la comunidad” .

La disciplina de la cocina se hizo de manera tan rígida como implacable. El lema del cocinero era mandar, ordenar y ser obedecido.
Las grandes abadías tenían varios cocineros de distintas especialidades en pescados, reposterías etc.

Se creía que los que trabajaban de noche debían comer lechuzas, ratas, caracoles, víboras, gusanos y ostras. Los clérigos debían abstenerse de comer lentejas, mostaza para evitar melancolía. Los médicos recomendaban para la dieta de las personas pobres a base de ajos, cebolla, pescado, queso, cerveza y carne. Para los intelectuales la dieta recomendada era puerco, pan blanco, ternera, aves, huevos cocidos, frutas acidas y vinos ligeros, y sobre todo reducir al mínimo la actividad sexual.
Ya se hablaba de alimentos afrodisiacos como la sopa de verduras, gallinas, huevos de gorrión sésamo y espárragos.

El invento de la imprenta fue tan importante para el desarrollo de la cocina que permitió la publicación de las primeras recetas en el año de 1485. Estas primeras publicaciones no exactamente recetas de cocina sino más bien reflexiones acerca de los aspectos básicos de la cultura del comer, su importancia en la salud y las reglas sociales.

En esta época la búsqueda de nuevas tierras hizo posible que se realizara un tipo de alimentación que obligó a la búsqueda de nuevas tierras y de otras especies.
En el caso de los marineros en los barcos se tenía contemplado que los capitanes eran responsables de retener a sus marineros a través de de una alimentación adecuada así como de una suficiente bebida.

Los marineros recibían provisiones de carne saladas y cuando era consumida, utilizaban demasiada agua para quitarles la sal, esta última (el agua), no siempre era de calidad ya que se encontraba estancada llena de lama, por lo que no era raro considerar que la carne se encontraba en estado de descomposición, podrida, sin siquiera aprovechar bien sus nutrientes.

Otro alimento que se encontraba como componente principal es el pan en forma de galleta. Los franceses lo llamaron “biscuits”, palabra que procede de bis y cutre, que significa “cocer dos veces”, este tipo de pan o galleta, se encontraban hechas desde hace muchos años, incluso existen registros que habían las que se guardaban durante cincuenta años.

La preparación de las galletas era un oficio bien apreciado que requería de ciertas habilidades como también de trabajadores, de allí surgen los primeros especialistas en la repostería con cargos como son los quemadores, maestros, conductores, enrolladores y ayudantes. La técnica destacaba que la mezcla se golpeaba, aporreaba, levantaba hasta que tomaba consistencia de masa. El sistema era poco higiénico después del horno el resultado era una piedra dura que producía problemas en el consumo y sobre todo en las mandíbulas. Antes de ser empaquetadas permanecían a la intemperie por lo que eran atacadas por una mosca que ponía sus huevos en ellas, y con el paso del tiempo nacían unas larvas, las personas más veteranas solías golpear sus galletas contra la mesa antes de ser consumidas a fin de despojar los gorgojos.
Uno de los grandes sufrimientos que padecían los marineros era la bebida, el beber agua, nunca fue de calidad. Cromwell ordenó que los marineros dispusieran de un galón de cerveza por semana . La cerveza que se fabricaba en ese entonces no se podía conservar mucho tiempo por lo que esa disposición cambio y decidió que en su lugar los marineros tenían que beber ron.

Pero la iglesia católica no podía faltar un santo patrón y este Pascual Baylón o Bailón Yubero, un pastor español nacido en la provincia de Aragón, franciscano y devoto del santísimo sacramento, su obra le sirvió para santificar la cocina y la repostería, entre los milagros que se le atribuyen destacan la multiplicación del pan para los pobres, la curación de los enfermos, el don de la profecía y el que narra cómo de una piedra salió agua para unos pobres. Se dice que recogía las sobras de la comida y las distribuía entre los pobres, siempre tenía una alegría rezaba y se levantaba agitado y bailando, de allí que muchos consideren que su apellido era un apodo, su fiesta se celebra el 17 de mayo.

La gastronomía española en el siglo XVI, no existe como tal, encontramos una gran diversidad de comidas de acuerdo a la región en su totalidad autonómica. Un elemento unificador en la llegada de Castilla es el consumo de cerdo y el vino.

Sin embargo, esto no era suficiente, la búsqueda de nuevas tierras, era acompañada por la posesión de las especies. El reino de Castilla emprende la conquista de otras tierras.

jueves, 19 de enero de 2012

Restaurant Maradán, Mar y Tierra


Restaurant Maradán, Mar y Tierra
Nuevo concepto, Nueva época


Chef René Loyo Cárdenas


En México se sabe que el ingenio de sus ciudadanos se vive hasta en sus sabores, por esta razón no podemos dejar de nombrar el Restaurant Maradán, Mar y Tierra, en esta nueva época y en cuyo nombre se encierra todo su concepto: Productos del mar y Productos de tierra.
Este original Restaurant se encuentra ubicado en la ciudad de México, específicamente la Delegación Magdalena Contreras y su lema es: “Un lugar para desayunar, y comer muy bien”.

Aquí se sirve la tradicional comida mexicana por lo que hace que los comensales vivan una experiencia única, no sólo por el sabor, variedad y buen trato, sino por el lugar en sí mismo.

En desayunos se encuentran nueve exposiciones que se presentan en forma de paquete en los que se incluyen café o té, jugo o fruta. Si su apetito es sumamente grande y exigente le podemos recomendar un desayuno ranchero que consta de un bistec a la plancha o al gusto, acompañado de unos deliciosos frijoles refritos o de la olla y si su gusto va por lo vegetariano no dudamos en recomendar el soufflé o pastel de verduras que son gratinadas en queso manchego.

La hora de la comida se presentan seis versiones de menús ejecutivos que consta de cuatro tiempos en los que sobresalen sopas o consomé; el arroz a la mexicana o bien blanco y finalmente ensalada con su aderezo de la casa, el guisado y por supuesto el postre.

Su carta incluye una cantidad de platillos netamente de factura mexicana, por lo que podrá iniciar su aventura gastronómica con las chalupas poblanas o los sopes Maradán que van acompañados de frijoles refritos, lechuga, queso rallado, chorizo, papa, jitomate y cebolla.

En cuanto a los caseros se tiene la pancita de res cocinada en chiles guajillos, especies y epazote. Los siempre bien aceptados chiles rellenos de picadillo o queso y donde todos queremos llegar con los pozoles rojo, blanco, en su presentación con carne de puerco o bien pollo, finalmente el sello de la casa se presenta con el de camarón.

En tacos son únicos, su presentación de lujo, existe una gran variedad. Si su gusto es por los cortes de carne tipo americano también allí los encuentra, y para los paladares exigentes de familia numerosa, o de amigos multitudinarios la parrillada es una fiesta por su carnaval de carnes.

Los especiales son al momento preparados en los que se encuentra el chile azteca Maradán, las crepas de puerco o pollo bañadas en salsa de chile puya y el ya famoso mole de la abuela, que se hace de acuerdo a las tradiciones propias de la familia respetando ante todo la elaboración y tostado de sus más de 47 especies.

Las innovadoras pizzas tienen un lugar especial, no masacudas, de tipo neoyorkino y en las que el comensal tendrá la posibilidad de crear la suya propia con los productos que más le apetezca.

Respecto a los productos del mar destacamos la mojarra de 900 gramos, frita, al mojo de ajo, o a la diabla. También encuentra los cocteles de camarón, ostiones, el vuelve a la vida y si pretende adentrarse más, se tienen los pulpos en su tinta, acompañados de un delicioso arroz blanco.

Finalmente, apelando aquel refrán que decían nuestros abuelos: “de la vista nace el amor”, los invitamos nos acompañen y disfruten de una comida tradicional diferente, en un lugar especial al gusto del paladar más exigente.

Ah, los precios? No se apure, es al alcance del bolsillo y por supuesto que la música y el karaoke, le van a caer muy bien al corazón.

lunes, 16 de enero de 2012

La cosmovisión indígena de la comida


La cosmovisión indígena de la comida

Chef René Loyo Cárdenas


La alimentación que acostumbraban los habitantes del México hasta antes de la llegada de los españoles, es un tema que afortunadamente se encuentra bastante documentado, particularmente para los Aztecas en el centro del país, y de los Mayas, en la península de Yucatan.
Para poder entender la comida en estas dos culturas tenemos que hacerlo desde su cosmovisión, desde la perspectiva de sus códices y aquellos textos que recogen sus creencias y sus leyendas.

En el libro la Cocina del Chef Arnulfo Luegas destaca que la primera preocupación que tuvieron los dioses, después de haber creado al hombre, fue que comería. Quetzalcóatl se tuvo que convertir en hormiga negra para ir al depósito con la hormiga roja.

De acuerdo al libro La leyenda de los soles, el dios quiso llevarse el maíz, pero no pudo, fueron los dioses de la lluvia quienes desgranaron el maíz a palos y tomaron el alimento: el maíz blanco, el maíz negro, el maíz amarillo, el maíz colorado, el frijol, los bledos y la chía. Fue entonces quien el dios de la lluvia distribuyó las semillas entre los hombres.

Otra vez los dioses dijeron ya todos buscan alimento, y fue la hormiga a coger el maíz desgranado dentro del Tonacatépetl. Encontró Quetzalcoatl a la hormiga y le dijo: “Dime a donde fuiste a cogerlo”, muchas veces le pregunto, pero no quiere decirlo. Luego le dice allá (señalando el lugar). Y la acompañó. Quetzalcoatl se volvió hormiga negra, la acompañó, y entraron y lo acarrearon ambos; esto es, Quetzalcoatl acompañó a la hormiga colorada hasta el depósito, arreglo el maíz y enseguida lo llevó a Temoanchan. Lo mascaron los dioses y lo pusieron en nuestra boca para robustecernos.

Los indígenas pensaban que eran los dioses que dejaban salir los vientos, las lluvias en abundancia y todos aquellos desastres naturales en los que se veían implicados en periodos de escasez de alimentos, por lo que rendían tributo a través de los alimentos, por ejemplo el primer día del cuarto mes, uey tozoztli, los mexicas ofrecían sacrificios humanos a Chicomecóatl, diosa de los mantenimientos, inventora del pan de maíz, para que no los dejara sin comer. A Coatlicue le pedían perdón y ofrecían sacrificios cuando la lastimaban sembrando o quemando los campos, sabían que, al morir sus cuerpos alimentarían a la madre tierra y que algunos de ellos llegarían a un verdadero paraíso o Tlalocan en donde abría comida y bebidas en abundancia: “A donde hay mucho regocijo y refrigerios, sin pena ninguna; nunca jamás faltan las mazorcas de maíz verdes, y calabazas, y ramitas de bedos, y aji verde y jitomates y frijoles verdes en vaina y flores”

En el libro quinto de Historia General de las cosas de la Nueva España , Sahagún explica cómo antes de echar el maíz a cocer en la olla, debe calentarse con el aliento y cómo es de mala suerte que los granos caigan al suelo “Al recogerlos le dicen: Padre de nuestro sustento, está llorando. Si no lo levantamos, nos acusará ante nuestro señor…” “El maíz era el alimento fundamental de la dieta mesoamericana, y centro de sus rituales. Se le comparaba con las joyas más preciosas y, sobre todo, con la vida humana. Según las leyendas, el hombre fue hecho del maíz, por lo tanto, se le tenía que tratar con gran consideración porque gracias a esta planta, se inicio y se mantuvo el ciclo de la vida.

Eran las mujeres quienes seleccionaron las mejores semillas y quienes rescataron mucha variedades de maíz, frijol y otras simientes.

La combinación de maíz y frijol tenía un alto valor nutritivo pero no bastaba para una dieta equilibrada. De acuerdo a diversos estudios antropológicos los restos de huesos encontrados descubren que existían varias enfermedades relacionadas con las carencias de proteínas.

A modo de postre, era costumbre comer fruta mezclada con mieles, aunque no a todos les estaba permitido comerla, y menos en tiempo de ayuno.
En cuanto a las bebidas, ya se usaban las fermentadas como el pulque, y las aguas frescas.

Entre los alimentos prohibidos estaba el tejón, el búho y el coyote, porque representaban augurios de mala suerte y muerte. En el mismo libro citado Sahagún dice que el chile es el sazonador por excelencia. Era tan importante que fray Bartolomé de las Casas dice: “sin el chile los mexicanos no creen que están comiendo” y ya Cristóbal Colón había escrito que “el aji es más rabioso que la pimienta”.
La vida giraba en torno a las cosechas y las temporadas se dividían en tiempos de ayuno y de fiestas, en las que se rompía el ayuno. En la sociedad prehispánica los alimentos no estaban distribuidos equitativamente: los más pobres comían frijoles con tortillas y, algunos, sólo tortillas. Según el códice Mendocino , los niños de hasta tres años de edad tenían derecho a media tortilla al día; los de cuatro, a una, los de seis a una y media, y sólo hasta los trece años podían comer dos.

Las fiestas, bien calendarizadas, eran un medio eficaz para repartir comida y ponerla al alcance de todos los miembros de la comunidad. Así por ejemplo, en la fiesta del octavo mes uey tecuihuitl, en honor a la diosa Xilonen (diosa de los jilotes), Sahagún narra que:

“daban de comer a todos los pobres, hombres y mujeres, chicos y grandes, ocho días continuos antes de la fiesta. Luego, muy de mañana dábanles a beber una manera de mazamorra que llaman chienpinolli, cada uno bebía cuanto quería y al medio día poníanlos todos en orden en sus regleras, sentados y dábanlos tamales. El que los daba, daba a cada uno cuanto podía abarcar con sus manos, y si alguno demandaba a tomar dos veces, maltratábale y tomábanle los que tenía, e íbase sin nada, esto hacían los señores por consolar a los pobres, porque en este tiempo ordinariamente hay falta de mantenimiento” .

Además de las fiestas religiosas, celebraban distintas etapas de la vida de los hombres: cuando nacía un nuevo miembro de la familia, los niños podían llevarse lo que sobrara del festejo, y los invitados que se quedaran con antojo, regresar al día siguiente. Mas tarde, cuando los padres ofrecían a su hijo para que fuera a criarse en el Tepochcalli o al Calmecac convidaban a los maestros y hacían otra celebración , seguida de una plática, en la que entregaban a sus hijos para hacerlos hombres valientes. En todas las festividades, estaba permitido sólo a los ancianos emborracharse y los jóvenes que lo hacían eran castigados con la pena de muerte.

La costumbre de comer fuera
La costumbre de comer fuera de casa en México es tan antigua como lo son sus orígenes, recordemos que a la llegada de los españoles a estas tierras, se muestran asombrados, por la manera tan compleja y organizativa que se tiene en los tianguis, en especial su visita a Tlatelolco que fue el centro comercial más importante del México prehispánico. El mercado se encontraba sumamente organizado, había sesiones para la venta de hierbas, otro, para la venta de carnes y aves y por supuesto estaban los puestos de comida preparada, donde las diligentes cocineras palmeaban las nutritivas tortillas que acompañaban los guisos de frijoles y chiles, estas eran, las formas rudimentarias del restaurant.

Cuando Hernán Cortés envió la segunda carta de relación al emperador Carlos V de España escribe:

«... Tiene otra plaza tan grande como dos veces la ciudad de Salamanca, toda cercada de portales alrededor, donde hay todos los géneros de mercadurías que en todas las tierras se hallan, así de mantenimiento como de vituallas, joyas de oro y de plata, de plomo, de latón, de cobre, de estaño, de piedras, de huesos, de colchas, de caracoles y de plumas; véndese tal piedra labrada y por labrar, adobes, ladrillos, madera labrada y por labrar de diversas maneras. Hay calle de caza, donde venden todos los linajes de aves que hay en la tierra, así como gallinas, perdices, codornices, lavancos, dorales, zarcetas, tórtolas, palomas, pajaritos en cañuela, papagayos, búharos, águilas, falcones, gavilanes y cernícalos, y de algunas aves destas de rapiña venden los cueros con su pluma y cabezas y pico y uñas. Venden conejos, liebres, venados y perros pequeños, que crían para comer, castrados. Hay calles de herbolarios, donde hay todas las raíces y yerbas medicinales que en la tierra se hallan. Hay casas como de boticarios, donde se venden las medicinas hechas, así potables como ungüentos y emplastos. Hay casa como de barberos, donde lavan y rapan las cabezas. Hay casas donde dan de beber y comer por precio. Hay hombre como los que llaman en Castilla ganapanes, para traer cargas. Hay mucha leña, carbón, braseros de barro testeras de muchas maneras para camas, y otras más delgadas para asientos y para esterar salas y cámaras. Hay todas las maneras de verduras que se fallan, especialmente cebollas, puerros, ajos, mastuerzo, berros, borrajas, acederas y cardos y tagarninas, hay frutas de muchas maneras, en que hay cerezas y ciruelas que son semejables a las de España. Venden miel de abejas y cera y miel de cañas de maíz, que son tan melosas y dulces como las de azúcar, y miel de unas plantas que llaman en las otras y estas maguey, que es muy mejor que arrope y destas plantas facen azúcar y vino, que asimismo vende. Hay a vender muchas maneras de filado de algodón, de todos los colores, en sus madejicas, que parece propiamente alcaicería de Granada en las sedas, aunque esto otro es en mucha más cantidad. Venden colores para pintores cuantos se pueden hallar en España, y de tan excelentes matices cuanto pueden ser. Venden cueros de venado con pelo y sin él, teñidos, blancos y de diversos colores. Venden mucha loza, en gran manera muy buena; venden muchas vasijas de tinajas grandes y pequeñas, jarros, ollas, ladrillos y otras infinitas maneras de vasijas, todas de singular barro, todas o las más vedriadas y pintadas. Venden maíz en grano y en pan, lo cual hace mucha ventaja, así en el grano como en el sabor, a todo lo de otras islas y Tierra Firme. Venden pasteles de aves y empanadas de pescado. Venden mucho pescado fresco y salado, crudo y guisado. Venden huevos de gallina y de ánsares y de todas las otras aves que he dicho, en gran cantidad; venden tortillas de huevos fechas. Finalmente, que en los dichos mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en toda la tierra, que demás de las que he dicho son tantas y de tantas calidades, que por la prolijidad y por no me ocurrir tantas a la memoria, y aun por no saber poner los nombres, no las expreso. Cada género de mercaduría se vende en su calle, sin que entremetan otra mercaduría ninguna, y en esto tienen mucha orden. Todo lo venden por cuenta y medida, excepto que fasta agora no se ha visto vender cosa alguna por peso. Hay en esta gran plaza una muy buena casa como de audiencia, donde están siempre sentados diez o doce personas, que son jueces y libran todos los casos y cosas que en el dicho mercado acaecen, y mandan castigar los delincuentes. Hay en la dicha plaza otras personas que andan continuo entre la gente mirando lo que se vende y las medidas con que se miden lo que venden, y se ha visto quebrar alguna que estaba falsa ...»

Por otra parte, Bernal Díaz del Castillo, en su libro La verdadera historia de la Nueva España (capitulo 92), escribe:

«...Digo esto porque a caballo nuestro capitán, con todos los más que tenían caballos, y la más parte de nuestros soldados muy apercibidos, fuimos al Tatelulco, e iban muchos caciques que el Montezuma envió para que nos acompañasen; y cuando llegamos a la gran plaza, que se dice el Tatelulco, como no habíamos visto tal cosa, quedamos admirado de la multitud de gente y mercaderías que en ella había y del gran concierto y regimiento que en todo tenían; y los principales que iban con nosotros nos lo iban mostrando: cada género de mercaderías estaban por sí, y tenían situados y señalados sus asientos. Comencemos por los mercaderes de oro y plata y piedras ricas, y plumas y mantas y cosas labradas, y otras mercaderías, esclavos y esclavas: digo que traían tantos a vender a aquella gran plaza como traen los portugueses los negros de Guinea, e traíanlos atados en unas varas largas, con collares a los pescuezos porque no se les huyesen, y otros dejaban sueltos.

Luego estaban otros mercaderes que vendían ropa más basta, e algodón, e otras cosas de hilo torcido, y cacaguateros que vendían cacao; y desta manera estaban cuantos géneros de mercaderías hay en toda la Nueva-España, puestos por su concierto, de la manera que hay en mi tierra, que es Medina del Campo, donde se hacen las ferias, que en cada calle están sus mercaderías por sí, así estaban en esta gran plaza; y los que vendían mantas de henequén y sopas, y cotaras, que son los zapatos que calzan, y que hacen de henequén y raíces muy dulces cocidas, y otras zarrabusterías que sacan del mismo árbol; todo estaba a una parte de la plaza en su lugar señalado; y cueros de tigres, de leones y de nutrias, y de venados y de otras alimañas, e tejones e gatos monteses, dellos adobados y otros sin adobar. Estaban en otra parte otros géneros de cosas e mercaderías.

Pasemos adelante, y digamos de los que vendían frisoles y chía y otras legumbres e yerbas, a otra parte. Vamos a los que vendían gallinas, gallos de papada, conejos, liebres, venados y anadones, perrillos y otras cosas desde arte, a su parte de la plaza. Digamos de las fruteras, de las que vendían cosas cocidas, mazamorreras y malcocinado; y también a su parte, puesto todo género de loza hecha de mil maneras, desde tinajas grandes y jarrillos chicos, que estaban por sí aparte; y también los que vendían miel y melcochas y otras golosinas que hacían, como nuégados.

Pues los que vendían madera, tablas, cunas viejas e tajos e bancos, todo por sí. Vamos a los que vendían leña, ocote e otras cosas desta manera. ¿qué quieren más que diga? Que hablando con acato, también vendían canoas llenas de hienda de hombres, que tenían en los esteros cerca de la plaza, y esto era para hacer o para curtir cueros, que sin ella decían que no se hacían buenos. Bien tengo entendido que algunos se reirán desto; pues digo que es así; y más digo, que tenían hechos de cañas o paja o yerbas porque no los viesen los que pasasen por ellos, y allí se metían si tenían ganas de purgar los vientres porque no se les perdiese aquella suciedad. ¿Para qué gasto yo tantas palabras de lo que vendían en aquella gran plaza? Porque es para no acabar tan presto de contar por menudo todas las cosas, sino que papel, que en esta tierra llaman amatl, y unos cañutos de olores con liquidámbar, llenos de tabaco, y otros ungüentos amarillos, y cosas deste arte vendían por sí; e vendían mucha grana debajo de los portales que estaban en aquella gran plaza; e había muchos herbolarios y mercaderías de otra manera; y tenían allí sus casas, donde juzgaban tres jueces y otros como alguaciles ejecutores que miraban las mercaderías. Olvidádoseme había la sal y los que hacían navajas de pedernal, y de cómo las sacaban de la misma piedra.

Pues pescaderas y otros que vendían unos panecillos que hacen de una como lama que cogen de aquella gran laguna, que se cuaja y hacen panes dello, que tienen un sabor a manera de queso; y vendían hachas de latón y cobre y estaño, y jícaras, y unos jarros muy pintados, de madera hechos. Ya querría haber acabado de decir todas las cosas que allí se vendían, porque eran tantas y de tan diversas calidades, que para que lo acabáramos de ver e inquirir era necesario más espacio; que, como la gran plaza estaba llena de tanta gente y toda cercada de portales, que en un día no se podía ver todo...»


La cocina Banco Nacional de México. Chef Arnulfo Luengas. Banamex
Op.cit. pp. 28
Historia general de las cosas de Nueva España. Fray Bernardino de Sahagún.
Códice mendocino.
Historia general de las cosas de Nueva España. Fray Benardino de Sahagún.
Bernal Díaz del Castillo. La verdadera historia de la Nueva España.

martes, 4 de octubre de 2011

¡Bon appétit! La comida francesa


¡Bon appétit! La comida francesa

Chef René Loyo Cárdenas

La cocina francesa es la más reconocida a nivel internacional por su diversidad en sus presentaciones, por sus platos refinados, por la variedad de sus salsas, por la abundancia de sus vinos que lo mismo se usan para beberlos como para sus guisos, finalmente se reconoce el alto rigor académico de sus cocineros.
La influencia de la comida francesa es tan grande que las demás cocinas a nivel internacional han incorporado el lenguaje culinario francés como decir chef, restaurant, gourmet e incluso cuisine.

Un lema de los franceses es “comer, comer y comer, pero no engordar”, por ello se dice que la comida es un asunto serio. En 1671, se registra el primer mártir de la gastronomía, cuando en el castillo Chantilly, el mayordomo se clavó su espada al no ser capaz de proveer la suficiente comida en un banquete dedicado al rey. En los años 60´s, un chef parisino se suicidó cuando la guía Michelín descendió a su restaurante de dos estrellas a una, luego más tarde a ninguna.

Actualmente la cocina francesa se encuentra en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, desde el 16 de noviembre de 2010.

Historia
En 1789, la revolución francesa trae consigo la caída de la aristocracia y con ello, deja sin trabajo a un centenar de cocineros, por lo que decidieron abrir sus propios negocios que se convirtieron en los nuevos centros de la cocina, por lo que con los años los chef franceses destacaron tanto que logran hacer de la cocina un arte, una ciencia un gran oficio.

La comida francesa mantiene una fuerte tradición a la que se suma su cocina regional. Una comida suele constar de varios platos, se acompañan siempre de pan fresco crujiente, las papas y las verduras suelen acompañar el pescado o la carne.
Desde la revolución francesa este país ha sido dividido en diversas zonas políticas, sin embargo, las regiones han logrado mantener y conservar su identidad gastronómica.
Así tenemos que:

La cocina del noroeste utiliza la mantequilla, la crema francesa y las manzanas.
La cocina del suroeste utiliza el aceite, el foie gras, las setas y el armañac.
La cocina del sureste está caracterizada por influencias italianas en la que utilizan las aceitunas, las finas hierbas y el jitomate.
La cocina del norte está caracterizada por influencias belgas y utiliza mucho las patatas, la carne de cerdo, judías y la cerveza.
La cocina del este tiene fuertes influencias alemanas, se sirve del tocino, las salchichas y la cerveza.

Después de la revolución francesa destaca el nombre Marie-Antoniene Caréme quien es célebre por sus extravagantes construcciones de dulces, pero su verdadera contribución a la cocina sin duda son las llamadas salsas madres, que son las citadas: española, velouté, bechamel, holandesa y jitomate.

Otra figura de la gastronomía francesa es el chef, Georges Auguste Escoffier quien es el creador de un sistema de división del trabajo en equipos a quien llamó brigades de cuisine, por lo que hizo que cada plato, en vez de ser integrado por un solo cocinero, se hace ahora por un grupo de ellos donde cada uno se encarga únicamente de la parte en la que está especializado. En 1860 adoptó el llamado servicio a la rusa donde los alimentos se preparan en grandes piezas, se llevan en un carro a la mesa bien decorados y se cortan delante de los comensales permitiéndoles comerlos calientes.

Pese a sus más de cinco mil recetas y una gran cantidad de libros de cocina, Escoffier, nunca consideró que su trabajo se clasificara como exhaustivo debido “a la constante evolución que preveía en la gastronomía”.

Nouvelle cuisine
El término nouvelle cuisine ha sido utilizado en distintos momentos, sin embargo adquiere mayor popularidad en la década de 1970, como una reacción contra la cuisine classique.

Se trata de simplificar la forma de cocinar. Se privilegia las salsas y caldos más livianos y condimentados con hierbas y especias más finas que buscan la combinación de sabores (frente a la tendencia que pretendía enmascarar los sabores). Desaparece la harina como espesante y se sustituye por huevo, mantequilla o crema. Se minimiza el uso de las salsas como Bechamel o española.

La responsabilidad de los platos recae en el chef que busca potenciar los cinco sentidos a través de colores, olores y formas vistosas.

Las comidas francesas
El desayuno típico francés es el pan baguettes abiertas por la mitad y untadas en mermeladas y mantequilla, acompañadas de bebidas calientes como café, leche, chocolate o té.

Almuerzos y cenas. El orden suele variar de región, lo más común sería:
Aperitif (Aperitivo), es una bebida alcohólica, pueden ser vinos dulces como el Oporto, o bebidas alcoholizadas a base de hierbas y se acompaña de comida fría como puede ser canapés, encurtidos, frutos secos o aceitunas.

Entrée o hors dóeuvre (Entrada o aperitivo). El primer plato suele ser más ligero destacan las ensaladas, las sopas, verduras crudas, determinadas frutas como el aguacate o el pomelo.

La sopa ocupa un lugar privilegiado en la tradición francesa por lo que existen dos palabras que denominan la sopa: soupe y potage. Ambas tienen orígenes históricos. Soupe es un plato liquido con guarnición de carne, pescado o verduras, y a veces enriquecida con pan, arroz o pasta. Originalmente se refería a una rebanada de pan a la que se vertía un caldo o boullion por encima. Mientras que potage significaba comida cocida en un puchero, actualmente existen distintos tipos de potages.

Plat principal o plat de resistance (plato principal). Aquí es donde se sirve la carne o el pescado en sus distintas preparaciones.

Fromage (Queso), Entre el plato principal y los postres es costumbre servir una selección de quesos para degustar.

Dessert. El postre puede ir de simple fruta o yogurt a cualquier dulce más elaborado.
Lo habitual es concluir la comida con un café o una pequeña copa de licor como el armañac, el coñac o algún aguardiente de fruta que ayude a bajar la comida.

Tipos de restaurant francés
Sin duda el bistro o bistró es uno de los símbolos franceses, mantiene un clima cálido e informal, se enorgullece de sus especialidades clásicas y generosas, se sirve el plato del día junto con sopas sencillas, ensaladas y terrinas y postres deliciosos.

Bistro á Vin. Es una taberna que ha evolucionado en una vinoteca.

Brassserie. En un principio eran las fábricas de cerveza en las que se podía comer. Hoy es más refinado, se presenta una variedad de cervezas y hay una propuesta diaria de platillos para acompañarlos.

Los cafés donde el consumo de café o bebidas alcohólicas que pueden acompañarse de bocadillos, crépes o ensaladas, no es un lugar para comida.

Bar. A pesar de ser una palabra americana, es un establecimiento destinado a bebidas alcohólicas más elaboradas y a un público generalmente nocturno.

A pesar de la gran diversidad de recetas que posee la comida francesa, hemos seleccionado las siguientes por considerarlas prácticas y fáciles de realizar:

Costillas de cerdo con salsa de mostaza.
(4 porciones)
1 cucharada de mantequilla
½ cucharada de aceite de oliva
8 costillas de cerdo
1 cebolla blanca
4 dientes de ajo
1 taza de mostaza dijon
4 cucharadas de vinagre blanco
2 tazas de jugo de naranja
2 cucharadas de azúcar mascabado
Sal y pimienta
3 tasas de ejotes
3 papas para puré
1 pizca de nuez moscada
½ tasa de leche
½ tasa de queso parmesano

Procedimiento
1. Calentar la mantequilla y el aceite a fuego medio para sellar las costillas.
2. Retirar las costillas y agregar la cebolla fileteada y los ajos triturados.
3. Aparte, licuar la mostaza, el vinagre, jugo y azúcar. Blanquear los ejotes por tres minutos para que queden crocantes. Para el puré, cocer las papas y molerlas. Colocar en una cacerola la mantequilla, papa molida, leche, queso y sazonar con la nuez, sal y pimienta.
4. Regresar la salsa a la cacerola junto con las costillas. Cocinar hasta que la salsa espese. Rectificar sazón.
5. Servir las costillas bañadas con la salsa y acompañarlas de una ración de puré de papa y ejotes.

martes, 27 de septiembre de 2011

El Mixiote


El Mixiote

Chef Rene Loyo Cárdenas


El Mixiote es un platillo típico de la gastronomía mexicana que mantiene sus raíces prehispánicas. La palabra mixiote proviene del náhuatl metl, “maguey” y xiotl “película de la penca”. La utilización de la cutícula del maguey y la técnica de cocción en vapor son completamente de origen prehispánico. Se considera que esta comida tiene su comienzo en aquellas regiones de México donde mayormente se ha cultivado el maguey pulquero.

Antecedentes
Antes de la llegada de los españoles a América, los llamados Aztecas, Mayas, otomíes y demás pueblos indígenas, consideraban a la alimentación un aspecto muy importante en su cosmovisión. Por lo tanto los mexicanos ocupaban gran parte del tiempo en la producción y en la compra de ingredientes, así como la elaboración y el acto mismo de comer.

Existía un modelo de agricultura en los que destacaba el maíz, el frijol, el chile, así como los aguacates, el jitomate, los camotes, las guayabas, las piñas. También se cultivaban hortalizas como la jícama, el chayote y el zapote, estos son unos cuantos productos, de una gran variedad y diversidad que se tenía.

En los mayas, los sacerdotes, asignaban tierras para los cultivos y organizaban el almacenamiento de las semillas y la distribución de los excedentes de alimentos.
Los aztecas, mantenían una tradición culinaria diversa y refinada. El mercado de tlatelolco era conocido por su fabulosa variedad de alimentos, así como su alto sentido de organización y se sabe que el emperador Moctezuma exigía a sus siervos que le prepararan a diario una veintena de platillos para su consumo personal. Solía pasearse en las atiborradas mesas y preguntaba a los jefes de cocina acerca de los ingredientes, el producto y la elaboración antes de efectuar su selección.

Hoy en día
Si bien la técnica y cocción del llamado mixiote tiene sus orígenes en la comida prehispánica, el proceso de elaboración hoy en día es muy sencillo, ya que consta del soporte que es la cutícula del maguey (ahora existen leyes en México que prohíben la comercialización, por lo que se ha tenido que sustituir por papel de cera, papel aluminio u otros productos).

El guisado que incluye una salsa de chiles diversos. Existen mixiotes de un solo chile: guajillo, o de cuatro chiles, algunos son picantes.
La carne, el cordero es animal que se conoce a la llegada de los españoles, su elaboración en los mixiotes, sin duda ha sido un platillo exquisito y por lo mismo preferido del paladar de los mexicanos, pero también los encontramos con carne de res, cerdo, conejo, pollo, pescado, frutas y verduras.

Al interior, el mixiote suele ser cocido netamente con la carne y el chile, o bien incorporarle algunos productos como el nopal, champiñones, papas, brócoli y demás.
Las especies y condimentos como ajo, cebolla, comino, epazote, hojas de aguacate, hierbas de olor, etc.

Finalmente el mixiote es envuelto y atado para posteriormente cocinarlo al vapor, tradicionalmente es al fuego a las brasas, o si se quiere en un sistema más moderno en una olla de presión.

La receta.
Mixiote de carnero
8 porciones

Ingredientes
15 chiles guajillos
5 chiles anchos
600 ml de agua
4 dientes de ajo
½ cebolla blanca
½ cucharada de comino
Sal y pimienta al gusto
1 Kilo de carnero en trozos pequeños
8 hojas de “maguey” o papel aluminio
8 hojas de laurel
8 hojas de aguacate
1 barra de mantequilla.

Manera de preparar
1. Limpia, desvena y remoja los chiles en el agua hasta que se ablanden
2. Licúalos con el agua, los ajos, la cebolla, el comino, sal y pimienta.
3. Procura que se muelan perfectamente hasta formar una salsa.
4. Pon la carne en la salsa y deja que se marine mínimo por cuatro horas.
5. En el maguey o papel aluminio pon una hoja de laurel y otra de aguacate, incorpora la carne y agrega un trozo pequeño de mantequilla.
6. Amarra formando un mixiote
7. Pon a cocer de preferencia a fuego lento en una vaporera (baño maría), durante tres horas aproximadamente.

Imagen: Mixiotes. Ecatepec.